Hace apenas una semana, Kiko, un diminuto Chihuahua de solo 2,6 kilos, fue abandonado en una caja de zapatos y la policía lo calificó de “agresivo”. En la perrera nos dijeron: “Venid a por él o será sacrificado.”
Lo rescatamos. Gracias a vosotros, Kiko comenzó su tratamiento en el hospital.
Una semana después
Kiko está más fuerte. Come con apetito, mueve la cola y nos demuestra que quiere vivir. Pero sus pruebas son alarmantes: niveles de leishmaniosis tres veces por encima del límite normal, úlceras en los ojos, casi sin producción de lágrimas y patas frágiles afectadas por la enfermedad.
La oftalmóloga le ha recetado lágrimas artificiales y medicación para estabilizarlo, posponiendo la cirugía por ahora. Está con Maribel mientras acude a la clínica para revisiones y tratamiento.
Aún te necesita
El cuidado de Kiko es largo, delicado y costoso. Cada medicamento, cada prueba y cada visita solo son posibles gracias a vuestro apoyo.
Por favor, dona hoy para continuar el tratamiento de Kiko y darle el futuro que merece.