De todos los gatos que tenemos ahora mismo, hay dos que me preocupan especialmente: Copito y Whoopi.
La historia de Whoopi es una de las más duras que hemos visto jamás. Fue rescatada siendo una gatita diminuta después de ser atacada por un perro enorme. Ese perro le mordió la cabeza, dejándole dos enormes agujeros en el cráneo. El primer reto fue simplemente salvarle la vida.
La estabilizamos, luchamos por controlar el dolor y, poco a poco, empezó a recuperarse. Pero poco después ocurrió algo terrible. Las bacterias de la mordedura provocaron una grave infección por difteria. Whoopi pasó meses luchando por su vida, soportando tratamientos interminables y rondas de antibióticos sin fin.
Finalmente lo consiguió. Sobrevivió.
Pero su cráneo nunca llegó a curarse del todo. La infección dejó una gran abertura que conecta directamente con la cavidad nasal, un espacio donde las bacterias siguen creciendo, causando infecciones e inflamaciones constantes.
Es un desastre. Y no podemos dejarlo así por más tiempo.
La próxima semana, Whoopi se someterá a una tomografía. Cuando tengamos los resultados, me reuniré con mi amigo el doctor Jorge Llinás, uno de los mejores cirujanos del mundo, para decidir qué tipo de cirugía reconstructiva puede realizarse para cerrar ese hueco de una vez por todas.
Por ahora, esta es la situación. Whoopi sigue luchando, y nosotros seguiremos luchando con ella.
Por favor, si puedes, dona para ayudarnos a continuar con su tratamiento. Lo que le ocurrió es terrible, pero no nos rendiremos.
Gracias por estar ahí, por preocuparte y por ayudarnos a seguir salvando vidas como la de Whoopi.
Viktor y el equipo de Let’s Adopt