Hace unos días os conté que Let’s Adopt atraviesa la peor crisis económica de sus dieciocho años de historia. Seguimos sin saber si podremos continuar.
Y entonces apareció Pepa.
Esta gatita diminuta había sido atropellada y estaba inmóvil en medio de una carretera. Los coches pasaban a su lado sin detenerse. Tenía sangre en la boca y no podía levantarse.
La recogimos y la llevamos inmediatamente al hospital.
Las radiografías confirmaron una fractura de pelvis. Pepa no tenía sensibilidad ni reflejos en la pata trasera izquierda. Todavía no sabemos si se debe a la inflamación y al dolor o si el golpe dañó el nervio.
Pasó la noche ingresada. A la mañana siguiente consiguió incorporarse y empezó a comer. Después llegó a Casa Grande, donde recibe medicación, reposo y todos los cuidados que necesita.
Aún no sabemos si recuperará completamente la pata. Pero Pepa ya no está tirada en una carretera.
Está viva. Está protegida. Tiene una oportunidad.
Este es el motivo por el que Let’s Adopt tiene que continuar.
Nuestra crisis económica no hacía que Pepa sintiera menos dolor. No podíamos dejarla allí. Pero si este proyecto desaparece, animales como ella pueden quedarse sin ninguna opción.
Necesitamos que nuestra comunidad vuelva a organizarse y nos ayude a construir un apoyo mensual estable. La cantidad la decides tú. Lo que necesitamos es saber que podremos mantener abierta Casa Grande y responder cuando llegue la próxima llamada.
Pepa está a salvo. Mañana habrá otro animal esperando.
Ayúdanos a seguir aquí.
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