Marta

Marta llegó a nosotros tras un acto de crueldad que cambió su vida para siempre. Un cazador le disparó en la columna y la dejó paralizada. Era una perra pequeña y vulnerable que había sido herida violentamente y a la que se había dejado con un futuro que de repente parecía imposible.

Cuando la vimos, no pudimos dejarla atrás. Había algo en Marta que nos rompió el corazón, pero también algo que nos hizo querer luchar por ella de inmediato. Necesitaba protección. Necesitaba atención médica. Necesitaba un hogar donde su discapacidad no la convirtiera en alguien no querido.

Marta lleva ya doce años con nosotros. Es una de nuestras queridas mayores, uno de esos animales que silenciosamente se convierten en parte del alma del refugio. Su vida no ha sido fácil, pero ha sido segura, querida y protegida. Eso importa. Para perros como Marta, el rescate no termina el día en que llegan. El rescate continúa cada mañana, cada noche, cada vez que los limpiamos, alimentamos, cargamos, vigilamos, consolamos y adaptamos el mundo a su alrededor.

Apadrinar a Marta significa ayudarnos a cuidar a una de las almas mayores de Let's Adopt. Sus necesidades son permanentes: alimentación, higiene, apoyo a la movilidad, controles veterinarios, comodidad, medicación cuando es necesaria y la atención diaria que permite a una perra mayor paralizada vivir con dignidad.

Marta no es una historia trágica. Es una vida que casi fue descartada y que en cambio se volvió preciosa. Cuando la apadrinas, nos ayudas a cumplir la promesa de que la crueldad no tendría la última palabra.