
Ayer nos enviaron un vídeo desde las afueras de Sevilla. Mostraba a un perrito tirado a la sombra de unos árboles, incapaz de moverse, sufriendo bajo el sol abrasador. Nada, absolutamente nada podía prepararme para lo que íbamos a ver.
Cuando llegamos, encontramos una escena que jamás podré olvidar. Toda la piel de su espalda había sido brutalmente arrancada, dejando expuestos músculos, huesos, una herida tan devastadora que parecía imposible que aún respirase. Lo sedamos inmediatamente y lo llevamos de urgencia a un hospital cercano, donde recibió cuidados básicos para mantenerlo con vida: estaba deshidratado, con una anemia severa, una infección terrible y gusanos devorando la herida.
Ahora mismo estoy conduciendo hacia la clínica de Isidor. Lo llamamos Ringo, y en este momento su vida depende completamente de nosotros. De vosotros. Esta situación va más allá de lo duro, más allá de lo urgente: Ringo está luchando por su vida y necesitamos vuestra ayuda.
Sé que juntos podemos darle una segunda oportunidad. Por favor, ayuda a salvar a Ringo. Cualquier aportación, por pequeña que sea, marcará una enorme diferencia.
Gracias por actuar y estar siempre ahí cuando más nos necesitan.
Viktor