Cuando Magic llegó a nosotros, ambos ojos estaban destruidos. Cada parpadeo era dolor. Sabíamos que algún día tendríamos que llevarlo a cirugía para acabar con su sufrimiento.
Ese día ha llegado.
Magic entró al quirófano rodeado de las personas que lo quieren. Ronroneaba suavemente mientras la anestesia hacía efecto, como si supiera que lo que estaba a punto de pasar por fin le traería paz.
La cirugía fue larga y delicada. El equipo trabajó con precisión, y cuando terminó, Magic por fin estaba libre de dolor. Despertó tranquilo, descansando entre manos cariñosas, con la respiración estable y el cuerpo relajado.
Esa noche durmió en paz por primera vez en meses.
Hoy Magic se recupera en la Casa Grande junto a su hermana Alaska. Están juntos de nuevo, dos pequeños supervivientes que nos recuerdan por qué nunca debemos rendirnos.
Magic puede que no vea, pero siente amor. Y eso lo es todo.
Gracias por hacerlo posible.
Viktor y el equipo de Let’s Adopt