Esta es Lulú. Tiene un año y medio. Esto no ocurrió de la noche a la mañana.
Durante meses, quizá más, su pelo nunca fue cepillado. El pelo se fue apretando. Tiraba de su piel. Se convirtió en una prisión. Finalmente fue abandonada en un pequeño pueblo de Sevilla y dejada a su suerte bajo la lluvia. Fue encontrada empapada y exhausta, y aun así increíblemente dulce.
En el hospital vimos la magnitud real del abandono. Todo su cuerpo está cubierto de nudos compactos que tendrán que ser retirados bajo sedación. También tiene daño en un ojo y todavía estamos evaluando si podrá salvarse por completo.
La buena noticia es que está comiendo bien. Su bioquímica sanguínea es normal. Es joven. Su cuerpo quiere vivir.
Ahora necesita atención hospitalaria, tratamiento para su ojo, un proceso cuidadoso de peluquería, pruebas de seguimiento, vacunación, microchip y un lugar seguro donde recuperarse.
Esto no se trata de salvar a una perra que se está muriendo. Se trata de restaurar una vida que fue descuidada lentamente.
Lulú es dulce. Confía, incluso ahora.
Si quieres acompañarla en su recuperación, puedes donar abajo. Cada contribución la acerca un poco más al bienestar, la estabilidad y, finalmente, a un verdadero hogar.
Gracias por estar aquí.