Casey iba a ser sacrificada. Hoy busca una familia
El 8 de septiembre recibí un correo urgente: una perra iba a ser sacrificada esa misma tarde porque su propietario, un señor mayor gravemente enfermo, ya no podía hacerse cargo de ella.
La familia llevaba meses buscando una solución. Nadie tenía sitio.
Unos voluntarios consiguieron recogerla temporalmente y yo me puse en carretera para ir a buscarla.
Cuando conocí a Casey, encontré una perra divertida, cariñosa y completamente desconcertada por todo lo que estaba ocurriendo. La llevamos a la Casa Grande, donde se adaptó perfectamente.
Hoy sabemos que Casey es una perra maravillosa. Se lleva muy bien con otros perros, disfruta de las personas y puede ser una gran compañera para una familia.
Solo hay una condición importante: no puede vivir con gatos.
Nosotros evitamos que su historia terminara aquel día. Ahora Casey necesita un hogar definitivo.
Si puedes adoptarla, rellena nuestro formulario. Si no, comparte su historia.