Liska no es una perra normal.
Es bajita, redonda, cabezona, divertidísima y absolutamente inolvidable. La llamamos Kung Fu Panda porque no hay mejor manera de describirla.
Liska llegó a nosotros cuando su familia ya no podía cuidar de ella. No fue un caso de maltrato. Fue una situación humana que se había vuelto imposible: enfermedad, Alzhéimer y una perra sin un lugar seguro al que ir.
Así que la trajimos a Let’s Adopt.
Desde entonces, Liska nos ha demostrado exactamente quién es: rara, encantadora, imprevisible y una auténtica experta escapista.
Pero ahora hemos encontrado algo serio.
Liska tiene cinco tumores mamarios: tres en un lado y dos en el otro. No hay tumores visibles en otros órganos, pero estos tumores tienen que ser retirados antes de que crezcan o se extiendan.
Antes de la cirugía, estamos haciendo analíticas y pruebas de Leishmaniasis y Ehrlichia para poder operarla con seguridad.
Por favor, ayúdanos a pagar las pruebas, la cirugía, la medicación y la recuperación de Liska.
Ahora es una de los nuestros.
Y merece muchos años buenos por delante.
Dona ahora y ayúdanos a salvar a Liska.