La operación logró controlar el desastre urinario que la estaba matando por dentro. Su vejiga fue reparada y, por fin, volvió a producir orina. Durante unas horas parecía que habíamos conseguido sacarla del borde del abismo.
Pero después llegó otra crisis.
Su hematocrito volvió a bajar, apareció líquido libre en abdomen y Mimi entró en una situación de UCI extremadamente delicada. Ahora mismo estamos en ese punto terrible en el que incluso ayudarla implica asumir riesgos. Si le ponemos sangre, puede complicarse más. Si no lo hacemos, puede no aguantar la noche.
Esa es la realidad de Mimi hoy.
La parte urinaria está mucho más controlada, pero su cuerpo sigue completamente castigado. Lo que necesita ahora no es solo haber salido de una cirugía. Necesita UCI, transfusiones, vigilancia constante y tiempo para que su organismo tenga una oportunidad real de remontar.
Mimi sigue aquí, pero todavía no está a salvo.
Por favor, dona ahora y ayúdanos a mantener a Mimi con vida.