Elektra es enorme, dulce, tranquila y absolutamente imposible de no querer. Tiene esa lengua interminable, esas orejas gigantes y esa forma de mirar que la hace parecer una cachorra, aunque pese unos 60 kilos.
Pero Elektra no puede ser adoptada.
Tiene problemas de corazón, problemas de riñón y una condición en los párpados que hace que sus ojos necesiten cuidados constantes. Cada día necesita medicación, comida especial, limpieza, vigilancia y atención.
No es una emergencia de un día. Es cuidado diario. Mañana y tarde. Semana tras semana.
Elektra ya tiene una familia con nosotros. Ahora necesita padrinos que nos ayuden a sostener todo lo que ella necesita para vivir tranquila, segura y querida.
Tu ayuda mensual nos permite cubrir su comida renal, su medicación, sus revisiones veterinarias y sus cuidados diarios.
Apadrinar a Elektra es decirle: “No estás sola. Yo también estoy aquí.”
Elektra no necesita un milagro.
Necesita cuidados constantes.
Y personas que ayuden a sostenerlos.