Ayer dejamos a Liska ingresada en la UCI.
Estaba débil, no quería comer y apenas podía moverse. No sabíamos qué estaba pasando ni cómo iba a evolucionar durante la noche.
Esta mañana nos llamó el hospital con buenas noticias: Liska estaba mejor. Se levantaba, había comido, estaba más animada y movía la colita.
Fuimos a buscarla enseguida.
Las pruebas no indican pancreatitis y, por ahora, no han encontrado una causa grave clara. Todo apunta a un episodio fuerte de dolor, posiblemente relacionado con su estado general, la cirugía reciente o los tumores que todavía quedan.
Hoy Liska vuelve a casa. Vuelve a su cama. Vuelve con nosotros.
Pero esto no ha terminado.
Liska sigue teniendo cáncer y metástasis en los ganglios linfáticos. Ahora tenemos que reunirnos con oncología y decidir qué camino tiene sentido para ella, siempre poniendo su calidad de vida por delante.
Hoy respiramos un poco.
Mañana seguimos luchando por ella.
Por favor, ayúdanos a seguir cuidando de Liska.