Adiós, Frodo

Hoy tenemos que compartir una noticia devastadora.

Frodo ha fallecido.

Esta mañana, cuando hemos llegado al hospital, Frodo apenas se sostenía. Estaba en muy mal estado. En cuestión de segundos su cuerpo colapsó y entró en parada. El equipo consiguió traerlo de vuelta, pero la realidad que teníamos delante era brutal: estaba al límite, con opciones mínimas, y podía irse en cualquier momento.

Esta mañana nos dijeron la verdad. Quizá había llegado la hora de despedirnos. También nos dijeron que, si queríamos intentar revertir la situación, las posibilidades eran muy pequeñas. Y aun así lo intentamos. Pedimos que siguieran. Oxígeno, medicación, fluidos, todo lo que todavía pudiera darle una oportunidad. Peleamos por Frodo hasta el último segundo porque rendirse antes no era una opción.

No ha sido suficiente.

Frodo llevaba dos años con nosotros. En ese tiempo dejó de ser un caso para convertirse en parte de nuestra vida. Era uno de esos perros que no necesitaban imponerse para hacerse inolvidables. Bastaba con mirarlo para entender que ahí había alguien especial, alguien que ya pertenecía a esta casa y al corazón de todos.

Con nosotros tuvo una vida de verdad. Tuvo cuidado, tratamiento, descanso, manos conocidas, voces familiares y un lugar al que pertenecer. Fue querido sin reservas. Y esa es una verdad que no desaparece con su muerte.

Perderlo duele de una forma difícil de explicar. Duele porque queríamos más tiempo para él. Duele porque estuvimos allí, viéndolo luchar. Duele porque, incluso cuando uno sabe que ha hecho todo lo posible, siempre queda la sensación de que la vida se ha ido demasiado pronto.

Pero hay algo que no debemos olvidar. Frodo importó. Importó de verdad. Y cuando una vida importa así, la obligación no termina en el duelo. Continúa en lo que hacemos después.

Porque detrás de Frodo vendrán otros. Llegarán más animales heridos, enfermos, asustados, al borde del colapso. Y cuando lleguen, tendrán que encontrarnos ahí. Preparados para recibirlos. Preparados para tratarlos. Preparados para pelear por ellos con la misma seriedad con la que peleamos por Frodo.

Por eso hoy, en medio de esta despedida, queremos decir algo muy claro: esta también es una oportunidad para unirte a nosotros.

Si alguna vez has sentido que lo que hacemos aquí importa, da hoy un paso al frente.

Forma parte de Let’s Adopt. Sostén esta misión con nosotros. Haz posible que sigamos ahí para los que todavía no tienen nombre, para los que aún no han llegado y para los que un día dependerán de que exista un lugar como este.

Frodo ya descansa.

A nosotros nos toca seguir.

Por él.
Y por todos los que vienen detrás.

Vuela alto, Frodo.
No te vamos a olvidar.