Ayer, Iris entró en cirugía.
Sabíamos desde el principio que esto sería necesario. El problema nunca fue la decisión, sino el momento.
Cuando la rescatamos, su cuerpo no lo habría soportado. La leishmaniasis estaba activa, y operarla entonces habría supuesto un riesgo serio. Por eso no lo hicimos.
Nos centramos primero en estabilizarla. Eso llevó tiempo. No había otra forma de hacerlo.
Cuando ayer la llevamos al hospital, la situación ya era distinta. Estaba más fuerte. Los riesgos no eran los mismos. Es en ese punto cuando puedes avanzar sin poner su vida en juego.
Aun así, se revisó todo de nuevo antes de entrar. En un caso así no se da nada por hecho.
La cirugía fue como se esperaba. Se reparó la lesión de su pata y, una vez terminó, solo quedaba esperar a que saliera de la anestesia.
Ese momento es el que más importa.
Se despertó tranquila. Estable. Con nosotros.
Ahí sabes que lo más difícil ya ha pasado.
Ahora empieza otra fase. La recuperación llevará tiempo, y estaremos con ella durante todo el proceso. Pero lo que no podíamos hacer al principio, ahora ya está hecho.
Y eso cambia su vida a partir de aquí.
Si has sido parte de este camino, también lo eres de este resultado.
Comparte su historia. Deja que otros vean en qué consiste realmente este trabajo.
Y hazlo sabiendo que tú has hecho esto posible.
— Viktor