El Perro al Que Le Tenían Miedo…

Cuando la policía vio a Kiko por primera vez, tuvo miedo.

Era pequeño, estaba furioso y en muy mal estado. Sus ojos estaban gravemente dañados. Su cuerpo estaba débil. Era evidente que había sufrido durante mucho tiempo.

Pero esa nunca fue su verdadera naturaleza.

Después de semanas en el hospital y de muchos cuidados, Kiko mostró quién es realmente: cariñoso, protector, divertido y profundamente apegado a quienes lo rodean. Se enamora con facilidad. Persigue a las perritas del refugio con una devoción absoluta. Cree en el vínculo.

Ahora está listo para tener un hogar propio.

Hasta que esa familia aparezca, seguimos cubriendo sus visitas veterinarias, su medicación, su alimentación y todos sus cuidados diarios. Aún necesita seguimiento, y estamos comprometidos a darle estabilidad el tiempo que haga falta.

Si quieres acompañar a Kiko mientras espera, puedes apoyar su cuidado con una donación.

Y si sientes que podrías ser la persona que él está esperando, escríbenos.

Vamos a completar su historia como merece.