Ayer conocisteis a Lulú.
Visteis el peso que llevaba encima. Los meses de abandono. El pelo que se había convertido en una prisión.
Hoy empezamos a retirar lo que el tiempo le había hecho.
Antes siquiera de poder bañarla, tuvimos que cortar cuidadosamente la masa sólida que se había formado alrededor de su cuerpo. Esto no era suciedad. Esto era tiempo. Meses siendo ignorada. Meses de incomodidad. Meses viviendo sin que nadie la viera.
Poco a poco, fue desapareciendo.
Y debajo de todo aquello… había una perrita pequeña y frágil que de repente se sentía más ligera.
Cuando se despertó, se veía diferente. Casi confundida. Como si no se reconociera del todo. Y por primera vez en mucho tiempo, podía moverse sin cargar con ese peso.
Pero esto es solo el comienzo.
Lulú sigue en el hospital. Está siendo monitorizada. Aún necesita tratamiento para su ojo. Aún necesita controles y cuidados. Aún necesita tiempo.
La recuperación no es un momento. Es un proceso.
Si quieres acompañar a Lulú mientras continúa este camino, por favor ayúdanos hoy. Tu apoyo nos permite proporcionarle atención hospitalaria, medicación y la recuperación segura que merece.
Ahora está a salvo.
Pero no puede hacerlo sola.
Gracias por estar aquí.