Cuando Iris llegó a nosotros, estaba en un estado crítico.
Sufría una leishmaniosis muy avanzada, estaba extremadamente débil y sin apenas fuerzas. Había pasado demasiado tiempo sin tratamiento y su vida pendía de un hilo.
Decidimos luchar por ella.
Desde el primer día iniciamos el tratamiento específico y un seguimiento veterinario constante. Las primeras semanas fueron lentas, pero Iris empezó a mostrar algo fundamental: ganas de vivir.
Una mejora que ya se nota
Hoy Iris ha vuelto a la clínica para una analítica de control, para comprobar cómo están evolucionando los niveles de leishmaniosis y realizar un hemograma completo. También hemos revisado sodio y potasio, claves en perros que han estado tan comprometidos.
El cambio es evidente.
Su expresión es distinta.
Su piel está más hidratada, su pelo más suave y su estado general ha mejorado notablemente.
En solo diez días ha ganado 200 gramos, una cifra muy importante en una perra que llegó exhausta. Come bien, tiene apetito y se muestra tranquila y confiada.
El próximo desafío: el ligamento cruzado
Aunque la leishmaniosis está respondiendo al tratamiento, Iris aún tiene un reto importante: llega con el ligamento cruzado roto, una lesión que le provoca dolor y limita su movilidad.
Si su evolución continúa así, esperamos que pronto esté preparada para la cirugía. Antes necesitamos que gane algo más de peso y que su organismo esté totalmente estabilizado.
Mirando hacia delante
Iris aún tiene camino por recorrer, pero hoy podemos decir algo muy importante:
ya no está al borde de la muerte.
Tiene fuerzas, responde al tratamiento y tiene futuro.
Seguiremos acompañándola paso a paso y os mantendremos informados de su evolución.
Cómo puedes ayudar a Iris
Nada de esto sería posible sin apoyo.
El tratamiento de la leishmaniosis, las pruebas constantes y la futura cirugía del ligamento cruzado suponen un esfuerzo enorme para la organización.
Si puedes ayudarnos, tu donación es clave para que Iris continúe avanzando, reciba la cirugía que necesita y pueda vivir sin dolor.
Gracias por creer en Iris cuando más lo necesitaba.
Gracias por estar ahí.