Hola, hoy quiero hablarte de Sherlock, un perro mayor que llegó a nosotros en un estado terrible. Tenía los dos ojos infectados, uno tuvimos que retirarlo, y estaba muy enfermo. La mayoría habría renunciado a él.
Pero nosotros no lo hicimos.
Lo tratamos, lo cuidamos y poco a poco fue transformándose.
Hoy Sherlock vive feliz en la Casa Grande. Nunca nadie preguntó por él para adoptarlo, pero allí ha encontrado paz, seguridad y cariño.
Y todo esto solo es posible gracias a ti.
Ahora mismo no podemos rescatar más animales hasta que paguemos nuestras facturas veterinarias pendientes.
Cada vida que salvamos —cada Sherlock— depende de ello.
Por favor, si puedes, dona hoy.
Ayúdanos a seguir salvando a los animales que nadie más salva.
Gracias.