Hoy quiero enseñarte una historia que explica por qué hacemos este trabajo.
Se llama Luca y, cuando lo encontramos, estaba al límite: más de cien mordeduras, la mandíbula separada, días sin poder orinar del dolor. Era un animal que, sinceramente, no debía haber sobrevivido.
Pero lo hizo.
Tras una cirugía complicada y muchos días de cuidados, Luca empezó a levantarse, a caminar sin dolor, a repartir besos y a recuperar la alegría. Ver ese cambio tan rápido fue uno de esos momentos que te recuerdan que todo el esfuerzo vale la pena.
Quiero que veas su historia.
Quiero que veas lo que pasó.
Ahora mismo estamos en una situación difícil y no podemos rescatar hasta pagar la factura veterinaria que arrastramos. Si la historia de Luca te emociona y te recuerda lo que podemos conseguir juntos, tu ayuda marcará la diferencia.
Dona aquí y ayúdanos a rescatar de nuevo